El cuento de la pera y la manzana.

Erase una vez un chico en un espacio blanco donde solo había dos árboles. A su izquierda había un árbol con una pera que estaba en una de sus ramas. Al chico le gustaba mucho las peras, pero esa pera era tan tierna y tan suave por dentro que quería conseguirla por todos los medios posibles. Pero había un problema: estaba muy alta la pera, no había nada para acceder a ella. Cada día la miraba y la miraba y cada vez que pasaba el tiempo, el chico se estaba desesperando. Hasta que un día , se puso hablar con la pera. Le confesó que quería tenerla entre sus manos y morderla suavemente, tan suave que cada mordisco quisiese que fuera eterno. Confesando-le sus mas sinceros sentimientos, el árbol iba reduciéndose a menos tamaño. El chico estaba sorprendido de aquel fenómeno supra natural. No se lo explicaba. Pero la pera seguía a lo alto. Y pensaba que si quería tenerla mas cerca, pues entonces debería halagarla cada mañana son un saludo. 

A su derecha había otro árbol con una manzana. Al chico no le gustaban las manzanas, pero esa manzana le llamaba la atención, tenía algo que le hacía destacar. Era tan roja , tan roja como los pétalos de una rosa. Y por dentro era tan hermosa su estructura que quería verla mas de cerca. Pero había un problema: es que esa manzana esta junto con otra manzana. Esa otra estaba podrida y llena de moho. Para conseguirla, tenía que coger también las dos manzanas por obligación. No había otro remedio. Entonces el chico pensó que podría hacer lo siguiente: separarla de esa manzana podrida a través de palabras bonitas y hermosas. Cada día hablaba con ella y cada vez que hablaba con ella, la manzana preciosa, se iba alejando de esa manzana, pero el chico intuía que la manzana no podía olvidar a la manzana podrida debido al tiempo estando juntos. 

Finalmente, llegó un periodo donde las dos frutas, llegaron estar tan cerca de la mano del chico que se llegó a plantearse lo siguiente: ¿ Cuál de ellas me llenará, me satisfará de felicidad? ¿ Cuál de ellas se quedará para siempre a mi lado? El chico no podía coger las dos, solo una de ellas. El chico cada vez tenía mas hambre y las frutas le seguía llamándole y querían conocerle mas a fondo. 

El chico quería tomar una decisión, pero se veía incapaz de hacerlo porque amaba a las dos demasiado y no sabía que hacer…

FIRMADO : EL PIRADO

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